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viernes, 30 de julio de 2021

Minirelato: Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada

El olor a tierra mojada y césped recién cortado invadía todo. Por lo menos todo cuanto le alcanzaba la vista. Desde la valla de dos metros de altura que tenía a su izquierda hasta la balaustrada que se encontraba a su derecha. Frente a él, el veterano seto recién podado y el innegable y satisfactorio resultado de una mañana de duro trabajo.

—¿En qué piensas, Oliver?

—Hola, mamá —dijo, haciendo una pausa—. En nada… miraba el jardín.

—Te ha quedado muy bien. Se nota que ya tienes práctica. Vamos a tener que contratarte en serio para que hagas las funciones de Santiago más allá de esta semana.

—¡Lo que me faltaba! —exclamó, entre aspavientos— Ya solo me queda mañana, y lo gordo ya está hecho.

—¿O no estás orgulloso de tu trabajo? —dijo su madre, sonriendo mientras parecía abarcar con sus brazos cada rincón del vergel.

—Sí, pero esto lleva su curro eh…

—Y tanto, hijo. Tanto como cualquier cosa que quieres que salga bien en la vida.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Minirelato: Retrocedió de golpe

Aquel día Laura no estaba de servicio.

Tras desayunar, decidió pasear a Stella por un recorrido distinto al habitual. En lugar de pasear por la alameda del norte de la ciudad, decidió bajar al parque que quedaba cerca del polígono industrial. El día había comenzado bien y el paseo estaba siendo agradable, pero el destino se guardaba una desagradable sorpresa; cuando quedaban pocos metros para llegar al parque, Laura presenció con total claridad como una mujer salía corriendo de un portal pidiendo auxilio y como un indeseable la perseguía a poca distancia. Se quedó de piedra. Sus sentidos se pusieron a flor de piel y su cabeza le pedía reaccionar.

Inmediatamente tiró de la correa y se puso a correr tras ellos. La mujer, presa del pánico, se dirigió a un aparcamiento público en una zona marginal del polígono. Corría sin sentido, intentando dar esquinazo a su perseguidor. Laura zigzagueó cada coche que se encontraba e intentó no perderla de vista, pero el individuo le estaba ganando terreno a la mujer. Los gritos iban en aumento y Laura se sentía impotente sorteando coches, camiones y furgonetas. De repente, se hizo el silencio y, tras un coche calcinado, encontró lo que se estaba temiendo; el cuerpo inmóvil de aquella mujer sobre un charco de sangre.

jueves, 19 de noviembre de 2020

Minirelato: El chico estaba comenzando a conocer chicas

La habitación del sospechoso estaba patas arriba. Los agentes habían revuelto el armario en busca de discos duros, sticks USB, drogas, armas y cualquier otro elemento que se saliera de lo normal en la vida de un adolescente. Ricardo Beltrán, subinspector de policía, entró en el dormitorio y vio a sus tres agentes con los brazos en jarra, meditabundos.

—Buenos días —saludó el subinspector— ¿Habéis dado con algo?

—Nada destacable, señor —contestó Muñoz—. Fuera del ordenador está todo en orden. Es la habitación habitual de un freak.

—¿Por qué colecciona latas de Monster? Perdón, ¿Y dentro del ordenador? ¿Habéis revisado su historial de navegación?

martes, 17 de noviembre de 2020

Minirelato: Y de repente apareció él con su sombrero de copa y su brillante sonrisa

—Esta Nochevieja va a ser patética.

—Vamos, Luna —contestó su hermana a la vez que desenchufaba la plancha y recogía la mesa de planchar—, no te pongas de nuevo en plan víctima. Sabes que a mamá le hace mucha ilusión celebrar esta noche en familia. Ya son unos cuantos años sin ti por estas fechas. ¿Cuánto hace que no estamos todos? ¿Cinco, seis años?

—Cuatro. Y no estamos todos —dijo Luna de forma cortante.

—Ya… —suspiró Andrea, a la vez que se sentaba junto a ella—. Lo siento mucho, hermanita, pero tienes que pasar página y hacerte ya a la idea de que se ha terminado.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Minirelato: Llovía, pero no era algo que le preocupara

Llovía, pero no era algo que le preocupara. Ya no.

Se limitó a guarecerse y a observar cómo todo se mojaba y se nutría a su alrededor. Notaba como todo aquello que le rodeaba parecía estar agradecido por la lluvia. Vivir en una zona montañosa tiene eso; que el bosque necesita de lluvia de tanto en tanto.

Se puso a pensar en la primera vez que ocurrió.

domingo, 15 de noviembre de 2020

Minirelato: Un esfuerzo más siempre vale la pena

—Ma Rosi, ¿nos quedarnos un rato más? —preguntó Tino, con aquella sinvergonzonería y voz de pito que todos hemos tenido a los siete años.

Ma Rosi asintió con una sonrisa desde el banco donde se encontraba sentada a la vez que le hacía una trenza en el pelo a Nora, que miraba también a sus hermanos con cara desenfadada. Únicamente ataviados con viejos pantalones cortos, Tino y Fede jugaban a mojarse en la fuente del parque, llamando la atención del resto de niños y padres y escandalizando a todos por igual.

Se llamaba Rosana, pero este era un nombre demasiado solemne para sus hermanos pequeños, que además necesitaban llamarla “mamá” de alguna manera. A sus catorce años, llevaba ya tres ejerciendo ese papel que, irremediablemente, había condicionado su vida para siempre.

martes, 10 de noviembre de 2020

El sustituto

El ruido en el aula de tercero de primaria en los primeros minutos de aquella mañana de lunes era constante. Todos los niños y niñas estaban nerviosos tras el fin de semana y unos a otros se contaban lo que habían hecho durante el finde. De repente, la directoria del colegio entró por la puerta de la clase.

—¡Niñas, niños, un poco de atención! —dijo la directora— Tengo algo importante que deciros.

El griterío de todos los alumnos se fue convirtiendo en susurros. Los susurros dieron paso al silencio poco después.

—Os recuerdo que el concurso del colegio de historias de miedo para Halloween es la próxima semana. Tenéis que escribir una historia de auténtico terror y entregársela a Marina, vuestra profesora.

Qué extraño… Durante el fin de semana, los niños y niñas de tercero se habían enterado de un rumor que decía que Marina, su tutora, había enfermado y no iba a darles clase durante un tiempo. Ya en el patio, antes de subir a la clase, se lo habían empezado a decir unos a otros.

Aireando el blog por Halloween

¡Madre del amor hermoso! —dijo el joven explorador— No os vais a creer lo que acabo de encontrar en esta polvorienta estantería.

—Sorpréndenos —canturreó el resto del grupo, al unísono.

Un blog.

Y sí, vuelvo al blog. Parece mentira que, echando la vista atrás, hayan pasado ya tres años desde la última entrada. Tres años desde que se fue la musa. Tres años desde que las ganas de jugar y visionar vencieron a las ganas de imaginar y de escribir.. ¡Qué pena!

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Ejercicio de descripción y atmósfera

Me encuentro en pleno proceso creativo y me gustaría algo de feedback; imaginad la escena con los datos que os ofrezco. ¿Qué os sugiere? ¿Qué echáis en falta en estos tres párrafos?

¡Espero que os guste!

[...]

—Nadie sabrá que estás aquí —escuchó de repente.

Con esas palabras se despertó, aturdido. Supo en seguida que algo no andaba bien. Se sentía tremendamente desconcertado, pues lo primero que advirtió es que se encontraba atado de pies y manos y sentado en una silla en una estancia oscura. Empezó a patalear, pero sintió que cuanto más se movía, más le dolía la espalda, que tenía completamente arqueada. Le dolían también las muñecas, que tenía amoratadas por la presión de las bridas. La sangre se le agolpaba en la boca y solo se dio cuenta de que además estaba amordazado cuando quiso escupirla. Entonces gritó. Lo intentó, por lo menos. A cada segundo que pasaba era más consciente de la situación y tanto el miedo como el estupor comenzaron a apoderarse todavía más de él.

Todo el empeño que puso en tratar de liberarse de las bridas fue inútil. Por más que se esforzaba en deslizar las sudorosas manos a través del plástico o hacer juegos con los pies para zafarse de las ataduras, no logró avanzar lo más mínimo. Sus extremidades estaban totalmente condenadas. Como él. Tras muchos esfuerzos, descansó y descubrió entonces algo más.

La música fue lo segundo que notó. Una leve melodía casi imperceptible. Hizo esfuerzos por comenzar a respirar más despacio y con ello intentar percibir mejor los sonidos de su alrededor. Tras unos segundos totalmente en silencio, advirtió entonces que aquella música parecía estar sonando en una habitación lejana. A muchos metros y muchas paredes de allí. Quizás en un piso superior. Quizás debajo de él.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Conversaciones con mi musa #15

—Escríbela —dijo de repente.

Pegué un brinco en la silla. Estaba absolutamente concentrado y ya todos dormían. En la negrura más profunda de un silencio nocturno como hacía tiempo no disfrutaba, la inesperada voz de Sara me pareció un estruendo.

—Tranquiiiiilo…. Schhh… —ahora hacía lentos movimientos con las manos mientras se acercaba al sofá y se sentaba en él. Como si intentase apaciguar a un perro rabioso—. ¿Ya?